Noosa y Sunshine Coast

Hoy dejamos nuestra casa en Brisbane. Una muy breve estancia que nos ha permitido reponer en la barra de vida de civilización.  Nos duchamos, desayunamos, recogemos la ropa – mojada, llovió la única noche en quince días en la que colgamos ropa. Después cargamos la furgo, nos despedimos de Chee Chee y vuelta a la carretera.

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Paramos en el propio pueblecito a comprar hielo y en marcha. Hoy conduciremos menos que otros días. Recorreremos la Sunshine Coast y pasaremos gran parte del día en Noosa. Un bonito pueblo bastante turístico que nos recomendó Kiran. Nuestra primera parada, como hasta en cinco ocasiones en este viaje será en la playa de Coolum, en un McDonalds. McCafe y Wifi es una combinación muy interesante 😉

Dimos un paseo acercándonos a la playa junto a al escuela de surf cerrada y nos fuimos a por el café. Estuvimos realmente a gusto, planificando siguientes días del viaje. Cuando fuimos a por el segundo, la camarera ya se había hecho amiga y nos preguntaba por España.

Noosa Heads: playa y parque nacional

“Nossa, nossa
Assim você me mata”

Michel Teló

Tenía que ponerlo. Bien, sigamos. Muy poquito después llegamos a Noosa. Lo dicho un lugar bastante turístico. El camino desde el centro del pueblo hasta la playa está plagado de señales de peligros koalas – aunque no, no vimos ninguno – y también alguna de señal de wombats.  Llegamos al final, a la entrada del parque nacional. 

Disfrutamos realmente del paseo por el circuito de las palmeras, oyendo a muchas aves entre los árboles, ninbún koala y altísimos árboles que prácticamente oscurecían completamente el recorrido.

Conociendo a Matilda

Comimos nuestros sandwich junto al mar y nos fuimos después hacia la playa. Extensa y con muchos pavos (animales) No nos bañamos, así que tras el paseo, nos pusimos ya en marcha para llegar a Kybong. Mientras, AC/DC sonaba en las carreteras del país que les vió nacer.

El lugar donde dormimos en Kybong fue sorprendente. No sólo porque tenía un bonito lago, un restaurante abierto 24 horas, tiendas… sino porque tenían a Matilda:

La preciosa cangura, de la quinta del Naranjito, fue la encargada de darnos la bienvenida mientras hablábamos con la familia y prepárabamos la cena. Muy pronto estaríamos durmiendo protegidos por su sonrisa 🙂

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