Buscando koalas en Brisbane

Día muy completo el que viviremos hoy. Cosas inesperadas, cosas esperadas que no pasarán y cuatro paredes para dormir por primera vez desde hace varios.

Mi primer templo hindú

Empezaremos el día visitando un templo hindú. El primero que yo veo en mi vida. Ya habíamos tenido la oportunidad de ver que la comunidad india en Australia es grande. Así que cuando el día de antes vi en Google Maps que teníamos justo al lado de donde dormíamos un templo dedicado a Ganesha construido por la población tamil, en seguida decidí que iríamos a verlo.

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Llegamos muy temprano, tras un incidente con una señal. Nos descalzamos y entramos a verlo. Sólo había unas personas dentro. Acompañados de, quien supongo era, un brahmán realizando una ceremonia con leche. Fue realmente sorprendente e interesante para mí. Nos fuimos temprano, justo cuando una enorme rata salía de las decoraciones de madera y se me acercaba, aunque yo no la vi.

Buscando koalas, sin éxito

Tras la visita al templo, dedicamos toda la mañana a buscar koalas. Brisbane es un buen sitio para ello. Pero no tuvimos suerte. Y eso que Mofli falló en su predicción  de principios del s. XXI. Hay entre 40.000 y 80.000 koalas en Australia. Es una especie protegida. Veremos muchas señales de tráfico de “peligro koalas” y creemos que alguno atropellado, pero hasta ahora, 20 días después, todavía no hemos visto ninguno.

Recorreremos varios caminos y bosques cerca de la ciudad en la zona conocida como koala bushland parks. Vimos un precioso bosque de eucaliptos, nos perdimos y nos metimos en una propiedad privada, donde vimos decenas de canguros, pero no; koalas ninguno. Tendremos que seguir esperando.

Así que nada. Nos pusimos en marcha y nos fuimos a nuestro Airbnb. Fuimos del sur al norte de Brisbane. A un pequeño suburbio llamado Petrie.  Cuando llegamos, Cathie ya estaba en casa. La verdad es que después de varios días en la furgo, la ducha, la lavadora, la nevera y el wifi se agradecieron. Nos preparamos comida y estuvimos tranquilamente en casa descansando. A punto estuvimos de no ir a Brisbane 😉

Visitando Brisbane

Brisbane es la tercera ciudad por población de Australia. Es la capital del estado de Queensland y una ciudad de dos millones de habitantes, llena de actividad en torno a su río, como pudimos comprobar.

Llegamos al centro de la ciudad y aparcamos justo en frente de la catedral anglicana de la ciudadIntentamos echar las monedas al parquímetro pero la pantalla no parece responder. Preguntamos y nos dicen que hoy es fiesta en todo el estado. Como en Madrid, oye. Eso que nos llevamos 🙂

Visitamos la catedral, donde lo que más me llama la atención es una especie de alfombra con un dibujo de un laberinto que representa tu vida. Me dedico a recorrerlo tranquilamente, pensando. Es una experiencia bonita. También en la catedral aprenderemos que parece que Australia es el único país del mundo que no tiene un sistema penal específico para los menores.

Recorremos el ANZAC memorial, la estación central y el edificio más antiguo de todo Queensland, un molino que se construyó para dar de comer a los prisioneros de la colonia penal que era el área en su fundación.

Desde allí llegaremos a la plaza del ayuntamiento llamada del rey Jorge y caminando por la peatonal Queen St, cruzaremos el río hasta el Southbank. La zona de esparcimiento de la ciudad, recuperada para el ocio gracias a la exposición universal de Brisbane 88. Justo ante de la de Sevilla, sí. Que por cierto justo hoy, cuando escribo esto, hace 24 años que se inauguró.

Cruzamos el puente mientras vemos como a un pobre chico se le ha roto el eje de su deportivo antiguo y llegamos a la orilla sur. Desde aquí, y justo cuando está anocheciendo podemos ver todo el skyline de la ciudad. El paseo es precioso. Con su noria gigante, su jardín botánico… Justo durante el finde ha sido el festival del cumpleaños de Buda, y la zona se encuentra preciosamente iluminada.

Decidimos ya comenzar a dar la vuelta. Justo entonces recibo un email de Sophie, de Brisbane Greeters. Una bonita iniciativa oficial que pone en contacto a locales y turistas para que sean los primeros los que enseñen sus rincones favoritos de la ciudad. Finalmente no vamos a poder quedarnos al día siguiente, pero la idea está guay.

Volveremos caminando hasta la furgo, parando en una tienda de souvenirs a comprar postales. Media horita hasta Petrie. Conoceremos a Chee Chee el chihuahua de la casa. A cenar y a dormir. En una cama. Por fin.

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