Un día de Futuroscope a 38°C

Día completo en el Futuroscope, el parque temático de la imagen. Ola de calor de 37-38 °C, la app oficial diciendo que el parque estaba cerrado justo cuando estábamos dentro, dos atracciones nuevas de 2026 (PULSE y ÉTINCELLE), el show ILLUSIO con el nombre de Julen apareciendo en la pantalla, y cierre con una pizza en el propio motel.

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Motel Premiere Classe → Futuroscope (Chasseneuil-du-Poitou)

Del motel al parque andando

Desayuno tranquilo en el motel Premiere Classe Poitiers Futuroscope — que ya conocemos desde ayer — y salida a pie. Como el motel está literalmente en el polígono del Futuroscope, todo el trayecto son los quince minutos por la Avenue René Monory — el ex-presidente del Sénat francés que impulsó la creación del parque a finales de los ochenta — y por el propio Technopôle: pasarelas metálicas azules, edificios de oficinas con nombres futuristas, un lago artificial, farolas de acero cepillado.

Entramos por la puerta principal, bajo el gran cartel FUTUROSCOPE de letras corpóreas.

El Futuroscope es el parque temático de la imagen — y de los formatos audiovisuales espectaculares — abierto en 1987 por el département de la Vienne, en el norte de Poitou, como iniciativa del entonces presidente del Conseil général René Monory. Nació con la idea de convertirse en punta de lanza de una Technopole de vídeo, animación y multimedia (a la que hoy da nombre) — modelo que después han imitado otros parques temáticos europeos de innovación —. Su arquitectura es su seña de identidad: pabellones geométricos angulosos diseñados por Denis Laming, cristal-espejo por todas partes, y edificios icónicos como el Kinémax (pantalla IMAX en una gran pirámide de cristal ahumado) o el Pavillon du Futuroscope. Combina proyecciones en pantalla gigante, cine 3D/4D y simuladores con atracciones nuevas del tipo montaña rusa. Es, tras Disneyland París y Puy du Fou, el tercer parque temático más visitado de Francia — 1,9 millones de visitantes al año — y funciona todo el año (verano especialmente cargado, con el espectáculo nocturno La Clé des Songes de Cai Guo-Qiang… y ahora también con las nuevas PULSE – L’Odyssée Électrique y ÉTINCELLE – La Malédiction de l’Opale Noire, inauguradas en 2026).

Futuropolis, esculturas de Miró y splash pad

Para mí Futuroscope era una asignatura pequeña desde pequeño. En su momento era un parque súper futurista, anterior a Eurodisney, y en el viaje con mis padres y Sergio de 1994, se quedó pendiente. Desde entonces he estado en muchos, muchos parques y visto muchas cosas, pero aún así que tenía ilusión.

Empezamos por la zona infantil — Futuropolis —, una mini-ciudad con edificios pequeñitos, un avión eléctrico infantil, estructuras trepables y bancos con frases divertidas. Alrededor, un conjunto de esculturas de Joan Miró — bronces reproducidos en pequeño en la explanada, cortesía del parque —.

Después, al splash pad — la zona de agua con chorros para niños de la Aire des Enfants —. Nagore lo mete a chapotear un rato mientras yo hago fotos, y luego cambiamos. Puentes elevados sobre el lago con vistas del Kinémax (la pirámide de cristal ahumado, edificio insignia), la Gyrotour y el Aquascope.

ILLUSIO, Lapins Crétins y la app oficial diciendo que estamos cerrados

Nos metemos al show ILLUSIO – Un destin magique. Julen participa en el preshow: el QR pide nombres y edad, y a los pocos minutos vemos «Julen 2 ans» apareciendo en la pantalla gigante del anfiteatro entre el resto de nombres.

Pasamos por delante de la fachada de Les Lapins Crétins – La Machine à Voyager dans le Temps — el pabellón de los Raging Rabbids de Ubisoft —, hacemos fotos, no entramos por hoy. Y en un descanso, consulto la app oficial del Futuroscope a las 13:17 y me llama la atención el aviso que sale: «FUTUROSCOPE CERRADO — AQUASCOPE CERRADO» para el día de hoy, 29 de julio. Miro alrededor: parque abierto, gente por todas partes, colas, música ambiente. Refresco un par de veces. Nada. Pequeña postal cómica del mundo digital: la app no sabe lo que hace su propio parque.

Comida en el MIAM, calor y hall de PULSE

Comida en el Restaurant MIAM, uno de los self-service del parque, al que una chica, en una oficina de información con aire acondiciaonado, nos ha sugerido, tras sentarnos en una terraza en la otra punta y cambiar de planes. El termómetro que consulto sobre las tres y media marca 37 °C y aviso amarillo por tormentas. El aire acondicinado se agradece. Entramos un poco enfadados y cansados, segunda vez del día 🙁 pero luego ya mejor.

Después, ataque a una de las novedades del año: PULSE – L’Odyssée Électrique. Preshow con paredes LED de mil colores, muros de proyección con partículas y un hall de bicicletas cyclo boost — pedaleas para cargar la energía visual del pabellón —. Solo que no estaba activo (creo que por el calor, como el helicóptero de la mañana, porque el metal quemaba)

PULSE: salas inmersivas, avatares y Power Tower

El grueso de PULSE son las salas inmersivas propiamente: dioramas iluminados que giran, suelo LED que responde al paso, avatares proyectados que copian tus movimientos, salas de agua abstracta con voces electrónicas. Muy vistoso y muy fresco, a Julen le encanta — el aire acondicionado dentro es un abrazo, con los 37 °C de fuera —. Cierra con una Power Tower de caída vertical medida — no la del drop gigante, sino la introducción suave con los niños —. Al lado hay un baby corner con zona de descanso, cambiador y una alfombra de puf donde nos quedamos un buen rato — Julen dando patadas al aire y Nagore leyendo el mapa —.

Cine 3D, aviso de 38 °C y post-cine

Salimos y cambio de pañal en el cambiador de la Place de Zurich. Al lado, el food-truck La Crêpe Volantecrêpes con caramelo salado —. Nos metemos a una sala de cine 3D .

A las 17:24 el termómetro ya marca 38 °C. Consultamos el mapa/horarios en la app — que a estas horas ya reconoce que sí, que el parque está abierto, hasta las 22h30 —. Vuelta al Kinémax, expositor de Le Cerebrum con el cerebro humano gigante retroiluminado, cola larga de Chocs Cosmiques y también de Illusio, que hicimos ya por la mañana.

Pabellón floral, slush azul y Kinémax al sol

Sobre las cinco y media pasamos por el Kinémax otra vez para su preshow exterior, y luego entramos a un pabellón que era claramente una nueva atracción vegetal, invernadero con flores fluorescentes, un árbol gigante iluminado que preside la sala, música electrónica ambient —. Idea muy chula. Yo me colé, sin querer, en el final de la atracción, pero justo me dio tiempo a salir antes de que se cerrara.

Descanso para tomar algo, en el MIAM Bar. Cae un granizado  azul. 1€ de vaso, recuerdo del parque. Cómo me gusta la comida azul. 

ÉTINCELLE y salida al atardecer

La segunda gran novedad de 2026 y último pabellón grande del día: ÉTINCELLE – La Malédiction de l’Opale Noire. Aventura 3D estilo cómic superhéroes — historia con villano, tienda temática a la salida con productos derivados, y en la caja registradora una promoción curiosa: billete conmemorativo Euro Souvenir de 0 € con el logo «CRAC» — la palabra-splash del cómic —. Esta vez sí tengo cambio en monedas y lo compro. Colección.

Salida por el gran Aerobar — el bar-mirador esférico suspendido que gira sobre un mástil — al que ni siquiera intentamos subir por cansancio, junto con las esculturas negras del Kinémax y el gran mapa panorámico del parque.

Vuelta al motel y pizza con Woody

Vuelta a pie por la Avenue René Monory otra vez. Cenamos pizza en el restaurante del propio motel Premiere Classe. Julen con Woody de Toy Story al lado de la caja. ¿vamos a ir al espectáculo nocturno? No lo vemos claro Se cierra un día largo, calurosísimo y muy entretenido.

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