Tranquilamente hasta que…

Si pintáramos en dos ejes nuestra actividad de este día frente al tiempo, se parecería mucho a una típica curva de hype de Gartner. ¿Por qué? Porque no hicimos casi nada en todo el día y cuando ya anochecía…

Nuestra típica rutina en Mirissa. Pero hoy sin pisar la playa. Desayunamos en Lavazza, partida de ajedrez (vuelve a ganar Nagore… (cómo mola poder hacer esa vida tranquila…) y al hostel  a escribir postales y posts. (Ese concepto 🙂

Todo tranquilo, comida japonesa y mismo plan por la tarde. Hasta que me llega una notificación de Google Calendar. “Tu estancia en Nueva Delhi comienza mañana” ¿Pero cómo que mañana? Efectivamente, queridos amigos de Bricomania Nyumbani, como ya nos pasara en episodios anteriores (y mira que tenemos un Excel tocho) pensábamos que el vuelo salía un día después de lo que realmente era. 

Pero que no panda el cúnico. Por unos 40€ concretamos con una señora que un coche privado nos llevara las cuatro horas que separan Mirissa de Colombo. El vuelo salía sobre las 2 de la mañana y eran las seis de la tarde, así que tampoco era demasiado complicado.

Y así fue cómo dimos por terminada nuestra estancia en Sri Lanka. Echando las postales en tres diferentes buzones, (el conductor paró a comprar algo justo al lado de uno 🙂 y la última en el aeropuerto. Sí, hay buzón en el aeropuerto de Colombo. 24 horas antes de lo previsto y viendo en el aeropuerto el Burger King más caro del mundo. Un país que nos ha tratado bien y que nos ha encantado. Próximo destino: India.

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