Entre lemures indri indri y sifaca en Andasibe-Mantadia

Madagascar es quizá un país muy reconocido pero poco conocido. Para nosotros, antes de que Raquel viniera creo que sólo era conocido por la película, la vainilla y los lémures. Hoy, tras varios días ya en la isla de África, tendremos ocasión de conocer – y muy de cerca – a sus habitantes más famosos.

Llegada al parque natural de Andasibe-Mantadia

Hoy me encuentro al 100% tras mi día regulero de ayer. Hemos dormido bien. Nos da los buenos días una impresionante mariposa cometa. Una especie endémica de la isla, que está en peligro de extinción. Desayuno y en marcha. Adrien al volante 🙂 Estamos a unos cinco minutos.

Pero no será tan fácil. Al llegar nos damos que no llevamos dinero suficiente. Los precios han subido recientemente (nos pasará en más parques naturales en el país) y tenemos que volver a coger más dinero al hotel. El guía es obligatorio (hay varios esperando en la entrada)  y la entrada se queda en unos 15€. Para nacionales malgaches son unos 0,60€ La diferencia es de la más grandes que nos hemos encontrado, mucho mayor que en Borobudur. Pero me parece lógico. (Y sigue siendo mucho más asequible que algunos de los precios a lugares en Sri Lanka)

Bueno, pues ahora sí. Para adentro que nos vamos. El grito del indri se escucha ya con frecuencia. De hecho, nos explicarán que esta especie de lemur tiene tres tipos de gritos: el de comunicacion, el de amor y el de alerta.

Comenzaremos a caminar tranquilos (creo recordar que no nos encontramos con nadie más en toda la ruta) siguiendo a nuestro guía y a la persona encargada de identificar a los lemures. El parque de Andasibe-Mantadia abrió en 1975  y con sus 810 hectáreas es uno de los más visitados de los 53 parques y reservas que hay en el país. No pasará mucho tiempo hasta que veamos, entre las ramas y a unos cinco metros al primer lemur indri (de color marrón). Pasaremos un rato viéndolo.

Poco después nos encontraremos con algunos sifaka (los blanco y negro). Ambos son los lemures del parque, de entre las 10 variedades que hay en Madagascar. Seguiremos paseando y recorriendo el parque, viendo varios indri por las ramas, hasta que nos encontramos con una pareja justo en el suelo. No parecían muy interesados por nuestra presencia a escasos centímetros, así que disfrutamos mucho del gran rato  que estuvimos con ellos.

Tras pasar la mañana en tan buena compañía, volvimos al hotel a comer. Raquel ya había terminado su teambuilding y se unió después de comer para jugar, nosotros por primera vez, al 7Wonders. Teníamos un buen camino por delante de vuelta a la capital así que pronto nos pusimos en marcha.

Será un camino tranquilo, hablando de mil cosas. En la radio, Henrietta cantaba “Buenas noches mi amor” Al llegar a Tana había atasco pero nada que se hiciera demasiado largo. Nuestro primer fin de semana en la isla roja había sido muy intenso.

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