De playa en Playa (del Carmen). Tun tun tun tun.

Hoy será otro día de esos. Bastante tranquilo y del que guardamos un gran recuerdo. La idea es quedarnos por Playa y tratar de ver si hace buen tiempo como para remojarnos un poco. 

Eso sí, caminaremos un montón. Desde nuestra casa hasta el final de la ciudad y más allá. Como Buzz. Al que por cierto vimos. Paseo por la playa, chanclas en mano. Muchas aves, sentir el agua en los pies. Ese rollo. Llegamos a Playa Esmeralda y decidimos que era un buen lugar para darnos un chapuzón. A mí me impresionó mucho ver cómo a escasos metros de nosotros un pelícano pardo se lanzaba una y otra vez a buscar peces en el agua.

Tras nuestro baño y tras más de dos horas andando llegábamos ya al comienzo de la parte más urbanizada de la quinta avenida. Y aquí Nagore se cayó.  Justo la playa hacía un cambio de rocas y no se podía seguir caminando. Pero ella, como es vasca dijo que para que íbamos a dar la vuelta que se podía pasar. Y al final pasamos. Y nos reímos un montón.

Pelícano pescandoVídeo rescatado de la semana en Yucatán y Quintana Roo. Impresionados aún con el pelícano.

Posted by Nyumbani on lunes, 11 de abril de 2016

Así que una vez ya en la civilización, compramos coca cola y crema (sí, esas compras de cuando estás de vacaciones) e hicimos un amago de comer en un 100 montaditos que no era un 100 montaditos. Sólo lo eran sus sombrillas. ¿? Así que como justo fuimos a dar al Pizza Roma en el que yo había comido unos días antes, no nos lo pensamos mucho más. Lasaña y pizza. Mmmm.

Y de allí nos fuimos a tomar café al Chez Céline que Deni nos había recomendado. Pero nos equivocamos de dirección, fuimos en un sentido y tuvimos que dar la vuelta. Lo justo para ver cómo un hombre recaudaba un cajero con una ametralladora colgada y – quien sabe si por que le miraba a él – un pequeño accidente de coche justo delante.

Ahora sí. Chez Céline. Gran café y croissant con vainilla.  No llegan al nivel de la croissanteria París de Salamanca (Mi top 1 particular, desde que Rut me la enseñó) pero estaba muy bueno.

Comida italiana. Postre francés. Podíamos seguir recorrido. A punto habíamos estado de hacer un resopón brasileño mientras Héctor nos preguntaba sobre las langostas en España y nos mostraba las langostas sin pinzas, habituales de aquí, y nos explicaba – cual Homer con Tenacitas – que sólo tardarían unos minutos en preparar la que dijéramos.

Seguimos con nuestro paseo. Fuimos a dar al centro comercial Quinta Alegría, donde un grupo de músicos – uno parecía Ara Malikian –  tocaban canciones con tempo acelerado y nosotros visitábamos un L´Occitane – les tengo mucho cariño desde que cenamos en uno en Shibuya – y otras tiendas. (Curioso que L´Occitane tenía publicidad explicando que desde hace mucho tienen los carteles en braille y en el que lo explicaban el braille no tenía relieve)

Seguimos de paseo, llegamos a la plaza de los fundadores y vimos que había una boda o misa en la pequeña pero preciosa iglesia del Carmen. Desde allí – y mirando sitios para alquilar un coche para el día siguiente (no alquilaríamos al final) – hasta casi el final de la ciudad donde vimos otro bonito centro comercial al aire libre, en el que hicieron su aparición todas las insignias de Inditex 😉

Estaba siendo un gran día. Algo de compra y a casa. Fuimos a Walmart, nos maravillamos con el jingle de Atún Dolores. Pero no logro encontrarlo 🙁 Lo más parecido es esto 😉 De hecho me acabo de maravillar más con este otro.  Pues nada, día guay. Van y a casa. Estuvimos viendo Algo pasa con Mary. Tiene 18 años ya. Sí.

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