On the road to LA

San Patricio. No podremos estar esta noche en las celebraciones de la ciudad. Pero vamos a tratar de aprovechar un ratito por la mañana antes de coger el bus a Los Angeles.

Vamos a desayunar al barrio de Haight-Ashbury que a esta hora de la mañana se encuentra muy muy tranquilo. Tomamos un café y dos bollos muy buenas en Guss Market. Muy poca gente en la calle mientras los negocios van abriendo poco a poco.

De camino al parque del Golden Gate lo más llamativo de la zona a esta hora son las pinturas y graffitis. Aunque esta vez sí daremos una pequeña vuelta por el parque (la primera vez no lo hice) tampoco vimos demasiado de este parque es un 20% más grande que Central Park en Nueva York. 

De camino a Los Angeles, pero no volando

Después del paseo matutino, rápidamente a casa a por las cosas y hacia el bus. Tomamos el 21 del MuniYa en el downtown, en seguida llegamos al Hilton del 333 de O`Farrell desde donde salía el bus. Fui a comprar algún sandwich para el viaje (esa fue mi segunda opción) y a imprimir los billetes – menos mal que había un Fedex en el propio hotel. Me llamó la atención otra vez que por la ciudad se ven varios servicios de shuttle privados, más que en otros sitios, y parece que más con un foco en conmuting que es lo que me parece interesante.

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Listos. Nos montamos en el bus y salimos de la ciudad hacia el valle, recordando mis días por ahí del anterior viaje. En San Jose hacemos una parada para recoger gente y ya la siguiente será en Gilroy, a descansar un poco y comprar algo de fruta. Allíno sólo tenían bolsas de Mercadona, si no mierda de la buena. La zona, oficialmente el valle de Santa Clara, no del silicio, es bastante bonito, con grandes extensiones de hierba y nada más en torno al pantano de San Luis. 

Y ya poco más. Parada en un Burger King en Coalinga, donde cambiamos de conductor mexicano por otro y comimos un perrito y ya hasta Union Station en Los Angeles. En el camino el conductor nuevo nos dejó cargar el móvil en el usb del autobús. (No teníamos toma de corriente, ni pantalla con juegos. Ni cinturones)

Allí nos esperaba la familia Smith y Buttercup que nos acogieron toda la siguiente semana de una forma maravillosa. Muy pronto llegamos a South Pasadena y tuvimos la oportunidad tener nuestra primera charla de mil cosas con May y probar el estofado de San Patricio.

 

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