Sábado 29 de marzo de 2014. Segundo y último día en Las Vegas. Paseo por los casinos y el Strip, comida en el Planet Hollywood y vuelo de vuelta a San Francisco con la Presa Hoover desde el aire.
Zappos, la tienda online de zapatos fundada en 1999 por Nick Swinmurn y popularizada por Tony Hsieh, trasladó sus oficinas centrales a Las Vegas en 2004 y se convirtió en uno de los emblemas de la diversificación económica de la ciudad más allá del juego. En 2009 Amazon la compró por 1.200 millones de dólares, y en 2013 —apenas un año antes de nuestra visita— se mudó al antiguo edificio del City Hall en Downtown Las Vegas, convirtiéndose en el ancla del proyecto Downtown Project que el propio Hsieh impulsó para revitalizar la zona vieja de la ciudad con un fondo de 350 millones de dólares.
Una cara menos conocida de Las Vegas es su oferta familiar: aunque la marca de la ciudad se asocia al juego y la fiesta adulta, los hoteles del Strip llevan décadas compitiendo también por el turismo infantil, con atracciones tipo el Adventuredome del Circus Circus, el acuario del Mandalay Bay, las góndolas del Venetian, los flamencos del Flamingo, los espectáculos diurnos de fuentes y, en términos demográficos, el porcentaje de visitantes con niños está siempre en el 15-20% del total —cifra notable para una ciudad con esa reputación—.
Mañana en Las Vegas: Zappos, casinos y Strip
Aunque no habíamos dormido demasiado, no me quedó la sensación de estar particularmente cansado. Salimos a dar un paseo. Chus ya había salido y nos comentó que había pasado por las oficinas de Zappos. No bajamos a la piscina pues ya habíamos estado el día de antes aunque no nos bañamos —llevaba poco rato la lleguada al hotel y se llegó pronto la noche— pero nos asomamos a verla. Las piscinas del Caesars son un complejo entero en sí mismas, parte del legado original que el hotel construyó como atracción para diferenciarse en el Strip ya en los años 60.
Después estuvimos paseando por los casinos por la mañana —con luz de día tienen un aire distinto— y otra vuelta por el Strip. Me llamó la atención el ruido constante de la gente que reparte flyers de casinos y discotecas en la calle: muchos de ellos chocan las tarjetas unas contra otras haciendo un sonido percutivo para captar atención.
Otra cosa que me sorprendió fue ver muchísimos niños y familias. Las Vegas tiene esa doble naturaleza: por un lado, ciudad de juego y fiesta para adultos, y por otro, una capa fuerte de tratamiento infantil y familiar que pasa más desapercibida en el imaginario europeo de la ciudad.
Planet Hollywood y vuelta al aeropuerto
Comimos en uno de los restaurantes del Planet Hollywood, otro de los hoteles-casino del Strip —el que ocupa el espacio del antiguo Aladdin y se rebautizó en 2007 cuando lo compró la cadena temática de memorabilia de cine—.
La Presa Hoover, construida entre 1931 y 1936 sobre el río Colorado en la frontera entre Nevada y Arizona, fue en su momento la presa de gravedad más grande del mundo y un símbolo del New Deal de Roosevelt durante la Gran Depresión —aunque se proyectó antes—. Tiene 221 metros de altura, contiene los 35.000 millones de m³ del lago Mead y genera electricidad para Nevada, Arizona y California. Originalmente se llamó Boulder Dam, pero en 1947 el Congreso le devolvió oficialmente el nombre de Hoover en honor del presidente que la había aprobado en 1928. Es uno de los Hitos de Ingeniería Civil del American Society of Civil Engineers y, vista desde el aire, una de las imágenes más reconocibles del oeste americano.
Después de comer fuimos ya al aeropuerto. El recuerdo del vuelo de vuelta fue, ya en el aire, sobrevolar y ver desde la ventanilla la Presa Hoover —la presa monumental de 1936 sobre el río Colorado, en la frontera entre Nevada y Arizona—. Cuando se aterriza o despega de McCarran/Harry Reid en dirección norte o este, la presa y el lago Mead aparecen abajo y son inconfundibles.









































































































