Gatos, poca luz y bellos edificios: descubriendo Bombay

Pues por fin ha llegado el día. Tras algunos días en la ciudad en la que no teníamos dinero en efectivo – y no queríamos depender de las tarjetas, que no son comúnmente aceptadas – hoy nos disponemos a dejar el barrio (estamos cerca del aeropuerto) y conocer el centro de la ciudad. 

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El distrito de Kala Ghoda

Pues en marcha. Desayuno en la azotea y al metro. Tenemos algo más de una hora de viaje. Vamos en metro hasta Andheri y allí hacemos un transbordo – con una cierta caminata – al rake o tren local. En este trayecto iremos sentados y bastante anchos. Existen vagones mixtos (las mujeres pueden entrar) y para mujeres (los hombres no pueden entrar). Hemos decidido bajarnos en Churchgate, más o menos cerca del centro, en el distrito de Kala Ghoda, que reúne algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. No tenemos mucho mirado así que iremos improvisando en nuestro camino hacia el puerto.

Nada más salir a la calle, la presencia británica en la India se hace más evidente que en ninguna ciudad de la India en la que hayamos estado. En un trayecto de apenas 15 minutos andando los edificios victorianos se suceden uno detrás de otro. Bueno victorianos y de fusión de estilos, como la impresionante Rajabai o torre del reloj de la Universidad de Bombay. Con influencias venecianas, góticas e hindúes y con una curiosa historia.

Pasaremos por el edificio de la corte suprema de Bombay, con jurisdicción no sólo sobre Maharastra sino también sobre el vecino estado de Goa. Poco después dejaremos a nuestra espalda la biblioteca David Sassoon, que a mí inmediatamente me recordó al primer champú y acondicionador que yo vi en mi vida. Salimos ya de los jardines del Sur de Bombay, y en nuestro camino hacia el Sur todavía pasamos por delante del cuartel del ejército y la armada y de Jehangir, una galería de arte a la que no entramos.

El museo Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya

Sigue nuestra improvisación en Bombay. Vamos siguiendo una especie de ruta que consiste en abrir Google Maps y ver qué tiene icono de sitio que ver e ir para allí. Así es como llegamos al – tomad aire – museo Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya. Lo llamaremos CSMVS.

La evolución del nombre del museo ha reflejado la de la propia India en relación a su pasado colonial (de la misma manera que el monte Denali en Alaska recuperó su nombre) El anterior nombre del museo era el de Prince of Wales Museum of Western India, con el que aún figura en tú guía en papel ;-). Es uno de los principales museos del país – creo que fue el único como tal que visitamos – y fue construido a principios del siglo XX para honrar la visita del entonces Príncipe de Gales, luego Jorge V, nieto de la reina Victoria y padre del efímero Eduardo VIII. Bueno, a lo que íbamos. El nombre actual se puede traducir por “La colección de objetos del Shivaji, el rey guerrero” y a verla que nos pusimos.

Es un museo enorme. Tiene colecciones de Historia Natural, arquitectura, escultura… nada más entrar se accede a un precioso vestíbulo que hace las veces de distribuidor. En este espacio, si levantas la vista, puedes observar una especie de metáfora de la historia del subcontinente: las columnas que lo sostienen son de estilo rajastaní, las arquerías y la cúpula lo son de estilo árabe y fue diseñado por británicos.  

Estaríamos unas dos horas recorriendo las diferentes alas del museo (mención especial para la sala del Himalaya) hasta que se nos hizo la hora de comer. Salimos a un precioso patio donde comimos un par de sándwiches en compañía felina y luego nos fuimos ya hacia el jardín a tomar café.

Gateway of India

Comenzaba la tarde. Bombay estaba molando. Y nosotros seguimos caminando hacia el sur. Justo al cruzar la Madame Cama Rd, a la salida del museo, se entra oficialmente en el distrito de Colaba, quizá el más turístico de la ciudad, en el que se encuentra el emblema de la misma: la Gateway of India. Hacía allí nos dirigimos, está a apenas 10 minutos andando.

Por lo que pudimos observar la zona es utilizada como zona de paseo tanto por turistas como por locales. Para entrar hay control de seguridad lo que genera una pequeña cola. De nuevo, se construyó para conmemorar la visita del futuro Jorge V. Pero al revés de como yo pensaba no se inauguró para su llegada en 1911, si no que fue él quien puso la primera piedra de esta construcción de basalto, de 26 metros de altura, que se termino precisamente en 1926.

Anduvimos un rato por allí. La luz como durante el resto del día, desmerecía la belleza del lugar. Era un lugar tranquilo y estuvimos rodeando la puerta. Tras descansar un poco frente al imponente hotel The Taj Mahal Palace, nos dispusimos ya a caminar hacia el norte. Nuestro plan para el resto de la tarde era alcanzar el paseo marítimo.

Cuenta la leyenda (y la Wikipedia) que el hotel fue promovido por Jamsetji Tata (fundador del Grupo Tata) y que abrió sus puertas por primera vez el 16 de diciembre de 1903. Se dice que Tata decidió construir el lujoso hotel después que se le negó la entrada a uno de los grandes hoteles de su tiempo, el Watson’s Hotel, cuyos servicios eran “exclusivos para blancos”. Hoy el Watson´s está cerrado y el Taj Mahal tiene un 9.3 en Booking.com. Jamsetji 1 – hombre blanco 0.

Paseo marítimo y a casa

Comenzamos por tanto nuestra vuelta a casa. Deshaciendo el camino que habíamos hecho por la mañana en el Oval Maidan y siguiendo en dirección norte. Recorrimos la avenida de Mahatma Gandhi, ese día un enorme mercadillo de ropa, hasta llegar a los cines Metro Inox desde donde cruzamos al paseo marítimo (por un paso elevado para coches)

 Ya hemos dicho que la luz del día no acompañaba, pero aún así disfrutamos del paseo. Por cierto, ¿habéis visto las gafas de sol de Nagore en las primeras fotos de este post? Pues ya no las veréis más. Están más o menos aquí. Entre las rocas de las escollera. Al igual que la cámara de fotos, no logró terminar la vuelta al mundo. Pero ya llegaremos a eso.

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Nuestra idea era acercarnos al acuario de la ciudad, pero nos lo pasamos de largo. Comenzaba ya a anochecer y todavía tendríamos nuestra buena hora antes de llegar a la zona del hostel. Nos dirigimos al apeadero de Charni Rd y de ahí al intercambiador de Avenida de América Andheri que ya conocíamos – recuerdo que había mucha gente y un ambiente como de viernes (!?) y ya de ahí en metro a nuestra estación de Chakala. Cenamos algo en un Zesto, en el pequeño centro comercial de los cines Carnival Big y ya al hostel a dormir. Digo, a ver The Affair.

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