5 de septiembre, aniversario de mis padres. A miles de kilómetros nosotros nos dirigimos a ver el famoso Buda de Kamakura, la escultura al aire libre más grande de Japón.
Kamakura, a unos 55 km al sur de Tokio, fue durante casi 150 años (1185-1333) la capital política de facto de Japón bajo el shogunato Kamakura, el primero de los regímenes militares feudales del país que desplazaron al poder imperial de Kioto. Hoy es una pequeña ciudad costera con 17 santuarios sintoístas y 65 templos budistas repartidos entre colinas boscosas y la bahía de Sagami, lo que la convierte en el «Kioto del Kanto».
Su seña visual canónica es el Daibutsu del templo Kotoku-in, el Gran Buda de bronce de 13,35 metros de altura y 121 toneladas, fundido en 1252: era originalmente un Buda interior pero los maremotos de 1495 destruyeron el edificio que lo cubría y desde entonces preside el patio del templo a la intemperie.
Vamos a la playa…
Desde la estación, fuimos paseando por las áreas principales hacia la playa y estuvimos un rato por la zona de la costa, disfrutando del paseo, de las tiendas, de la gente abriendo sus negocios…
Yo tengo muy buen recuerdo del paseo, fue la primera – y única playa – que paseamos en este viaje. Aunque hacía mucho calor, lo hizo durante todo el viaje. Nos compramos una lata de refresco de Dragon Ball que sigue por casa años después 🙂
Templo Kotoku-in…
Paseando siguiendo nuestro mapa llegamos al templo Kotoku-in, que está en el conocido popularmente como el «Camino de las Hortensias» (Ajisai-ro). Este lugar es famoso por tener más de 2500 plantas de hortensias de unas 40 variedades diferentes que florecen espectacularmente entre finales de mayo y junio. Desde los puntos elevados de la ruta se puede disfrutar de una vista panorámica de la bahía de Yuigahama y de la ciudad de Kamakura, que es exactamente lo que hicimos.
… y el Gran Buda de Kamakura
Y desde allí, bajada hacia la ilumniación… 😉 ya vimos al Gran Buda. Realmente fue muy impresionante, muy bonito. No había mucha gente —algo de público pero no demasiado—, lo cual hizo la visita más tranquila. Sin ser tan absolutamente especial como fue la experiencia con el buda de Nara, sí nos quedó la sensación de algo memorable.
Tras el tiempo con el buda, de 13,35 m de alto y 121 toneladas, – lo cual la convierte en el segundo Buda más grande en Japón después, precisamente, del de la ciudad de los ciervos – paseamos por el templo en sí. Desde allí, fuimos hacia la estación para y coger el tren de vuelta a Tokio.
Sony Center y comida en Lotteria
Ya en Tokio fuimos directamente a Ginza a ver el Sony Center. Sony ha sido siempre una marca que me ha gustado mucho, así que era una de las paradas que tenía especial ganas de hacer. Antes de entrar paramos a comer en un Lotteria que estaba bajando a un sótano. Fue la primera vez que comíamos en Lotteria —cadena coreana de comida rápida con presencia en Japón, no japonesa como yo pensé en aquel momento—.
Ginza es el barrio comercial más prestigioso de Tokio: 0,87 km² de tiendas insignia, grandes almacenes históricos como Mitsukoshi (1673) o Wako, y el metro cuadrado más caro de Japón. El nombre viene de la Casa de la Moneda de plata que el shogun Tokugawa Ieyasu instaló aquí en 1612 («gin» = plata, «za» = gremio).
El Sony Building que estuvo en la esquina de Sukiyabashi entre 1966 y 2017 fue la sede emblemática de la marca con showroom abierto al público: ocho plantas de novedades tecnológicas que se actualizaban constantemente. Se demolió en 2017 y se reconstruyó como Sony Park, un espacio público que sirvió de transición a la nueva torre Ginza Sony Park abierta en 2025. La candidatura de Tokio para los Juegos Olímpicos de 2020, ganadora frente a Madrid en septiembre de 2013, ya tenía cartelería por la ciudad cuando estuvimos en septiembre de 2012.
Recuerdo haber visto por la calle cartelería de la candidatura de Tokio para los Juegos Olímpicos de 2020. Quedaban ocho años para esos Juegos. Tokio acabaría siendo la ciudad elegida frente a Madrid en septiembre de 2013, los Juegos se aplazarían a 2021 por la pandemia, y nosotros, que teníamos vuelos para ir a Japón a ver esos JJOO, finalmente regresamos a Japón en 2024.
La visita al Sony Center fue muy entretenida: un paseo por producto y marcas del grupo con muestras de tecnología punta de la época: cámaras digitales o gafas de realidad virtual (un producto que tuvo una vida efímera y otro que nunca llega a despegar 😉
Atardecer y noche en Ginza
Salimos del Sony Center ya con la noche cerca y estuvimos paseando por Ginza. Tomamos algo y disfrutamos del paseo nocturno: la zona es muy bonita, una parte particularmente cuidada de la ciudad.
Vuelta al hotel
Volvimos a nuestro APA Hotel – pasando como siempre por Aki Habara. Compramos algo y cenamos en la habitación.
















































































































































































































































