Bye Bye Korea. 고맙습니다

Hoy es nuestro último día en Seúl. Estoy triste. 🙁 Corea es una país que nos ha gustado mucho. Hemos estado de maravilla. Volveremos seguro. Pero hoy aún nos queda todo el día y queremos aprovecharlo a tope.

En busca de estilo de Gangman

Tras estar una semana entera en Seúl, hay que volver a hacer las maletas. Desayunamos tranquilamente y recogemos todo bien. El dueño nos guardará las maletas en su coche, y le volveremos a ver al final del día.

Primera tarea del día: ir a correos. Hemos comprado alguna cosilla en Corea, además de algunos recuerdos de otros países. La mejor opción es mandar una cajita a casa. Precio: 3.625 kg por 19.600 won (unos 15,60 euros). No está mal.

Nuestra idea es dar una vuelta por Gangman, antes de nuestra clase de cocina organizada por Airbnb City Hosts. Pero no vamos con mucho tiempo, así que la vuelta la haremos después de la clase.

Paramos en un Dunkin Donuts porque tenemos hambre, y no sabemos a qué hora comeremos nuestras obras culinarias. ERROR. Comeremos todo el rato, durante la clase y en la degustación. 🙂

A rebozar se ha dicho

Llegamos justo a tiempo. En la parada de metro acordada nos esperaba Joo-Ho, el asistente personal de Yoyong Lee, nuestra anfitriona del día, junto a Jane y David, dos americanos que nos acompañarían en nuestra experiencia gastronómica. El plan era una degustación de Mak-gul-li (vino de arroz coreano) y una clase de cocina en uno de sus restaurantes, el Moon Shine, situado en el corazón de Gangman.

Un planazo. Primero empezamos con la clase de cocina. En ella, el cocinero Kim nos enseñó a rebozar. Eso sí con más glamour, lo llamaban Mundon Jeon Pancake. Eso si él lo hacía con más soltura que nosotros. Quedaron ricas nuestras verduras. Cocinamos también hojas de sésamo. Yumiiii.

Después Kim nos cocinó una especie de tortilla de kimchi y mozzarela. Parecía una pizza. Muy chula. Y por último preparó una ensalada de pulpo, dónde nosotros preparamos el aliño con salsa china tu-bayan y mermelada de limón. Riquísimo. 🙂

Más tarde, en el piso de abajo, nos esperaba una degustación de licores coreanos. Eso sí, acompañada de la comida que habíamos preparado arriba, y algunos manjares más.

Clase-cocina-Seúl_7.jpg

Entre otras bebidas, el masil-wonjum un licor de ciruela 🙂 y un montón de variedades de mak-geol-li, cada uno de ellos con un matiz diferente. Si vais a Corea, no podéis dejar de probar el Mak-Geol-Li. 🙂

Mientras seguimos con la degustación se nos juntaron a la mesa otros cocineros y amigos de la anfitriona. Fue muy divertido, además uno de los cocineros (era su primer día de trabajo), estuvo trabajando en el restaurante de Martín Berasategui. Por supuesto adoró Donosti, sus pintxos y la playa de la Zurriola.

Más tarde, cambiamos de lugar. Nos fuimos al restaurante de enfrente (también de nuestra anfitriona) para degustar más manjares coreanos. No podíamos seguir comiendo más. Fue muy entretenido, la verdad. Probamos la cerveza Cass con Soju. En una especie de “machacado” Muy rico todo. No paraban de sacar, platos y platos. Gracias a todos, fue una velada muy divertida y sabrosa. 🙂

Los cocineros se fueron marchando, ya que tenían que ir a trabajar, así que nos quedamos los 4 invitados, intentando terminar con las sobras. No pudimos. Estuvimos hablando con nuestros amigos americanos, sobre lo seguro que es Corea, sobre USA y nuestros viajes. Hasta que nos echaron del lugar, con mucha educación eso sí. 🙂

Tarde-noche en Gangman

A parte de nuestra cita gastronómica no teníamos ningún plan. Nuestro vuelo salía ya de noche (mejor dicho la mañana siguiente), así que decidimos dar una vuelta por Gangman. Encontramos una escenario, de Gangman Style. Que maravilla de país.

¿Quién no ha bailado esta canción? Los coreanos están muy orgullosos de que todo el mundo sepa un poco de ellos y su música. Adoran a Shy. Paseando encontramos un ciber café, dónde pudimos imprimir el visado a Myanmar. 🙂 Menos mal. En él la gente estaba jugando a juegos en línea. Muy guay.

Paramos en un Mc Donalds, a descansar y nos fuimos a nuestra antigua casa, donde habíamos quedado con nuestro casero. Nos acompañó en coche hasta la salida de metro y todo. Qué majo.

Camino al aeropuerto sin problemas. Lo malo es que hasta las 4:00 a.m no podíamos hacer el Check In, así que tocaba dormir en los bancos del aeropuerto. Nos queda un largo viaje, con escala en Hong Kong, así que intentaremos dormir la máximo posible. Buenas noches.

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