Historia, animación y cómics

Los días siguen pasando en la capital coreana y nosotros felices como niños. Hoy haremos un recorrido por la cultura visual del país desde hace 6.000 años hasta hace seis meses. Arte, animación, diseño y producción.

Arte en Museo Nacional de Corea

Comenzamos el día en nuestro querido barrio de Yongsan. Vamos a ir andando hasta el museo nacional de Corea. Intentaremos atajar un poco pero nos econtramos con la famosa base militar estadounidense de la zona así que tenemos que continuar por el camino previsto.

El museo nos encantó. Tanto por dentro como por fuera. A mí me flipó hasta la puerta giratoria ovalada 🙂 A la entrada volvimos a ver nuestros queridos colibríes y un pequeño templo gazebo sobre el agua.

El museo, inaugurado en 2005 es el más grande de Asia y el sexto más grande del mundo. Tiene un fondo de más de 150.000 objetos de los que sólo 11.000 se muestran a a la vez.  El edifico es tremendamente bonito, bajo mi punto de visto y las colecciones no se quedan atrás.

A lo largo de las tres plantas del edificio principal (el otro parecía cerrado o por lo menos eso entendimos al guardia de seguridad) pueden disfrutarse de obras, pinturas y esculturas de toda la región asiática desde la prehistoria. Es un lugar que merece la pena visitar y que además es de entrada gratuita.

A mí me llamó particularmente la atención una sala dedicada a los juegos tipográficos móviles del alfabeto hangul, así como una de las pinturas de Buda más grandes del mundo. En una sala dedicada a representaciones del propio Buda, vimos, por fin, una explicación del simbolismo de sus manos.

Esta vez no comimos ni tomamos café (a punto estuvimos y pusimos rumbo, a través de la preciosa estación de metro del museo) hacia el museo de la Animación de Seúl.

Diseño en Museo de la Animación de Seúl

Llegada. Café en un 7Eleven junto al museo de Elvis que está junto al museo en sí. Ya desde el aparcamiento comenzamos a ver un montón de representaciones de héroes y personajes de la animación coreana. A diferencia de la de su vecino Japón en Estados Unidos y Europa, el aeni, no ha recibido tanta difusión fuera de sus fronteras. Nosotros sólo conocíamos a Pucca (recuerdo haberla visto por primera vez hace años a la vez que Hello Kitty, aunque no estaba seguro de que la primera fuera coreana; de Kitty todo el mundo sabe que es una representación diabólica 😉

También habíamos visto ya mucho por el país a Pororo, un pingüino gafotas 🙂 y también a Monkey D. Luffy, que pensábamos que era coreano, pero que es japonés. No conocíamos mucho más pero eso no quitó para que disfrutáramos de las salas del museo – también gratuíto – pudiéramos ver cómo enseñaban a una niña pequeña a realizar stop motion, a algunos chicos dibujar o visitar un estudio donde desarrollan parte del trabajo de maquetas para la trilogía del Batman de Nolan.

Dibujos animados en Zaemiro

Desde el museo saliendo a la izquierda puede llegarse a Zaemiro Road o “cartoon street” o la calle de la animación. Abierta a finales de 2013, la calle, que hace una especie de forma de pera y por tanto se puede pasear de forma circular, se encuentra jalonada por pinturas, graffitis y figuras de muchísimos personajes de la cultura visual coreana.

Era algo que nos apetecía ver y que disfrutamos, pese a que nuestro conocimiento de los personajes era limitado.

Mascotas en Itaewon: Line Friends

Interesantísima mañana. Decidimos volver a casa a disfrutar un poco de nuestro hogar y de la Xbox 🙂 (sí, en Seúl nos estiramos con el alojamiento 😉

Comida rica y tarde de domingo en casa. Por la noche decidimos – in extremis – salir un rato más de casa. Fuimos al cercano barrio de Itaewon, (andando, no teníamos ya moneda coreana para ir y volver 😉 pero tal y cómo nos habían avisado no había mucho del ambiente que habíamos visto el jueves. Eso sí, vimos más turistas y extranjeros que en todos nuestros días en la ciudad. Buscábamos un sitio para cenar pero nada nos convencía. Lo intentamos con el restaurante de un Line Friends, una pedazo de flagship store de la app de mensajería. Pero tampoco nos convenció. Así que vuelta a casa. Unas pizzas congeladas del C&U del edifico y a descansar. Nuestra penúltima noche en el país.

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