Portland y Aloha Maui

Hasta el día de hoy lo único que sabía de Portland era por un tipo de 2,21 metros de Kaunas. Pero hoy tenemos unas 12 horas de escala por delante y estamos a punto de aprender algunas cosas más.

Aterrizamos en PDX sobre las 5 de la mañana. No hemos facturado así que tenemos las maletas con nosotros. Nuestra idea es dormir al menos un par de horas en el aeropuerto antes de ir a dar una vuelta a la ciudad. Pero estamos ya realmente desvelados, así que decidimos ir a desayunar. El aeropuerto está con bastante nivel de actividad ya a esa hora y hay muchos sitios abiertos. Intentamos pedir un expresso en un par de sitios pero ambos nos derivan al Starbucks. Que está hasta arriba de cola. En el segundo sitio me han dicho que también habrá en The Coffe People. Pillo dos croissants del día anterior  (unas horas antes) que están de oferta y a desayunar tranquilamente. Ya parece que va siendo una hora más razonable.

Nos ponemos ya en marcha y mientras suena el piano de Bill Krieger nos quedamos un rato viendo despegar aviones. Salimos ya de la zona de seguridad y nos vamos a los kioskos a hacer el check-in para el vuelo a Maui. Vemos que hay uno adicional en 3 horas. Estamos tentados de cambiar el billete, pero finalmente nos quedamos. Vamos a ver Portland.

De paseo por Portland (ia)

Hemos leído que Portland es una ciudad muy green. (Tipo Vitoria 😉 y tendremos ocasión de comprobarlo. Puesto que tenemos las maletas el primer plan es ir a la estación central a buscar unas taquillas. Así que tomamos el Trimet y para allí que nos vamos. La estación central está en Chinatown. La estación de bus, está justo al lado de la de tren y es precisamente donde encontramos taquillas. (Con menú en 8 idiomas entre los que no está el español!) (Y máquinas recreativas de los 90)

Estamos listos. Vamos a dar un voltio. La ciudad, el centro, es distinta a otras de EEUU. A mí me recordó un poco a Manchester o a ciudades del norte de Europa. No son ni las 9 y nos cruzamos con dos barrenderos ya. (Y con bastantes homeless, como es habitual en los centros de las ciudades que conocemos) Esta como una patena.

La Quinta Avenida es también una de las principales por aquí. Antiguas fábricas reconvertidas, edificios de oficinas… todo tiene un toque a nuevo. (Luego veremos que lo es, que la ciudad vivió un enorme lavado de cara hace unos pocos años) Llegamos a la Plaza de los Pioneros y de allí nos encaminamos a la calle Broadway. Básicamente lo que vamos haciendo es seguir el mapa por donde vemos que hay algo verde o con pinta de edificio singular. Veremos el Arnel Schnitzer Concert Hall o la Historical Society.

Así, siguiendo nuestra improvisada ruta turística, llegamos al ayuntamiento, que tampoco es que sea impresionante, pero que se encuentra al lado de Portlandia. Portlandia, a parte de ser un programa de televisión que parodia el hipsterismo y ecologismo de la ciudad (nos hablaron de él Andrés y Heidi) es la segunda mayor estatua de EEUU tras la estatua de la Libertad. Es totalmente impresionante, porque además la tienen montada en la fachada de un edificio.

El río Willamete y el OMSI

No nos esperábamos el sol que está haciendo. Tras dar un paseo por el World Trade Center de la ciudad, nos vamos a dar un paseo por el río. Mucha gente corriendo y ese rollo. Nos damos cuenta que estamos cerca del OMSI y decidimos acercarnos. Hemos visto en el avión que tienen una exposición llamada “Game Masters” que tiene muy buena pinta. Cruzamos por un icono de la ciudad, el puente de elevación vertical más antiguo de EEUU: el Hawthorne

Llegamos al museo por el otro lado del río en el que hace tan sólo 100 años “duraba menos un pez que en un sartén de aceite hirviendo” Hay también un submarino del ejército que se puede visitar (y en el que se puede reservar noche!) Estamos muy tentados de entrar a ambos pero finalmente decidimos que no. Hemos dormido sólo 3 horas y además es ya tarde. Disfrutamos con bastantes cosas de la tienda de regalos y elegimos mediante una enorme pantalla táctil una serie de artículos para saber más sobre las exposiciones y las ramas de investigación del museo.

Así que tomamos el tranvía de vuelta al aeropuerto a la estación de bus a recoger nuestras cosas. ¿Es un Chillida lo que vemos de camino? No, es el “Memory 99” Ya en el aeropuerto comemos – muy bien – en un vietnamita y al avión. Quién nos iba a decir a nosotros que un día de abril íbamos a conocer Portland.

En el avión, nos despertaremos ya bastante más tarde – son seis horas a Hawai – y mientras nos sirven un Mai Tai estaremos escribiendo postales.

Aloha Maui

Y ya, aquí estamos. Nos recibe una temperatura maravillosa y Elvis en el hilo musical en un aeropuerto medio al aire libre que parece sacado de una película de los años 50. Muy pronto sonará Israel Kamakawiwo`ole. Estamos en la tierra que inventó el surf y el ukelele. Hemos decidido no alquilar coche y hacer un poco de modo ahorro, así que nos costará dos horas y media hacer en un par de buses los quince minutos que separan el aeropuerto de nuestro hostel.  Una parada en el mall para cambiar de autobús y comprar cena y llegamos. El recepcionista argentino, en bañador, nos dará una habitación privada en lugar de la compartida prevista. De hecho nos cobra mal al principio. Pues oye. En el patio se oyen las risas de la gente y vemos la fiesta cuando nos enseña las instalaciones. Pero nos vamos a dormir. Y menos mal. 

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