Después del maratón del día 10, dijimos: algo más slow. Salimos a primera hora del Berkeley Court Hotel. Desayuno en un Starbucks cercano, y a caminar. Plan: Camden Town por la mañana y, según el cuerpo, ir improvisando.
Camden y la zapatilla Doc Martens gigante
Camden Town es un mundo aparte de Londres. En aquel momento estaba en su apogeo molonidad. Las fachadas pintadas, las tiendas de vintage con maniquíes en la calle, los tatuajes baratos, la zapatilla gigante de Doc Martens colgando de una fachada como si pesara cien kilos.
Cruzamos la Camden High Street entera. Rokit Vintage, KFC, Cold Steel, el dragón chino del Oriental Buffet, body piercing, tatuajes, ropa de rave. Vendían absolutamente todo. Llegamos al Camden Stables Market, el laberinto de callejones cubiertos en torno a las antiguas caballerizas victorianas, con los puestos de cuero, los bombachos hippies, las máscaras y los plumeros. Recuerdo que el sitio me encantó. Su mezcla de tiendas molinas, canales…
Cous cous, Vespas y un narrowboat rojo
Cogimos comida en uno de los puestos de comida — arroz o cous cous a £4. En aquel momento para mí todavía era exótico comer cous cous o curries. La señora removía cazos enormes. Nos lo llevamos y nos lo comimos sentados en el suelo. Bien comimos. La vista al puesto, las vespas decoradas con la Union Jack y los leones de Camden alineadas en fila como una instalación, y el narrowboat rojo amarrado al pie del puente de hierro del Camden Lock.
De ahí, el Regent’s Canal hacia el oeste. El canal pasa por encima del London Zoo, dentro de Regent’s Park, y se puede caminar todo el rato por el towpath. Vimos la pancarta vertical «LONDON ZOO» con la cara de gorila en lo alto del pilar de la verja. No entramos pero el paseo por la orilla del canal con los árboles otoñales valió la entrada de cualquier otro sitio.
Camden Market no es un mercado, son varios: el Camden Lock Market junto a la esclusa, el Stables Market en las antiguas caballerizas victorianas que servían a los caballos del canal y del ferrocarril, el Buck Street Market en la calle principal y el Camden Lock Village al otro lado del canal. Todos crecieron desde mediados de los setenta, cuando Eric Reynolds reconvirtió un viejo almacén de madera en mercado de fin de semana. Pasó de 16 puestos a unos 1.000 en cuatro décadas; hoy recibe cerca de 250.000 visitantes al fin de semana, segundo destino turístico de Londres después del British Museum.
Junto al mercado pasa el Regent’s Canal, abierto en 1820 para unir el Grand Junction Canal en Paddington con el muelle del Támesis en Limehouse. Los Camden Lock son las primeras esclusas dobles del canal — tres saltos consecutivos con la esclusa de Hampstead Road a la cabeza, todavía operativas para los narrowboats de paseo turístico —. El towpath sigue siendo de uso público, conecta Little Venice con el East End y atraviesa por completo Regent’s Park, donde pasa pegado a la verja del London Zoo.
Atardecer, de vuelta al hostal
Salimos de Regent’s Park por el lado sur y pasamos por delante de un cartel azul de «Welcome to Westminster» con la silueta del Big Ben, Eros y Trafalgar — la entrada oficial al borough—. Bajamos andando un buen rato — no llevábamos prisa— hasta Hyde Park, con el sol ya bajo y los árboles dorados.
Cruzamos Hyde Park hacia Marble Arch despacio. Bancos de madera. Pies cansados. La sensación de tener Londres a tres manzanas siempre. Llegamos al hostal cuando ya empezaba a oscurecer, descansamos las piernas un rato y nos cambiamos para salir otra vez.
Covent Garden, Leicester Square y la noche en Piccadilly
¡Yo me puse mi sudadera recién comprada y a cenar! Cenamos en algún diner americano del centro y al pajareo nocturno. Covent Garden: el mercado cubierto del XIX iluminado, los soportales con la Apple Market de las vallas victorianas rojas, el Piazza Café bajo la columnata. Todo ya cerrado.
Hasta Leicester Square, con la fachada del Empire Casino & Cinema iluminada en magenta y, en cartel, «UP» de Pixar como estreno principal. Raquel había currado en el cercano Odeon en su etapa en Londres. Y de ahí, atravesando el laberinto, a Piccadilly Circus otra vez. El Trocadero con su rótulo verde. Ripley’s Believe It or Not! encendido en rojo. The Horses of Helios al borde de Haymarket. La misma ruta que la noche del 10, pero esta vez con la calma del que ya va conociendo (Pero no tanta como la del que ya no hace fotos 😉
De vuelta al hostal por Oxford Street, los autobuses rojos pasando cada quince segundos, los escaparates iluminados. Tres días andando Londres y ya me lo empezaba a conocer


