Este será nuestro último día en Bariloche. A las 15:05 sale nuestro vuelo de Aerolíneas Argentinas hacia El Calafate.
Bariloche tiene una escena cervecera artesanal que se gestó precisamente en estos años — finales de los 2000 y principios de los 2010. La inmigración alemana de principios del XX había dejado la tradición casera, pero la producción comercial artesanal explotó en la zona durante la última década con cervecerías como Cervecería Patagonia —la más grande, comprada por AB-InBev en 2010—, Berlina, Bachmann, Manush y otras una docena de marcas locales que se concentran en el centro y en el barrio Llao Llao. La ruta de la cerveza es hoy uno de los reclamos turísticos no oficiales de la ciudad.
El chocolate de Bariloche es el otro gran producto local, también con raíces en la inmigración suiza y alemana de los años 30. La Avenida Bartolomé Mitre —la calle peatonal del centro— está literalmente forrada de chocolaterías una al lado de otra: Mamuschka, Rapa Nui, Tante Frieda, Fenoglio, Del Turista. La de Mamuschka, fundada en 1989 y con su escudo de matrioshka rusa, es la más fotografiada y se ha vuelto símbolo turístico de la ciudad — su tienda principal en el centro tiene cola casi todos los días del año. La calle peatonal Mitre es lo más turístico de Bariloche, y en mayo, fuera de temporada alta, se camina con calma.
Creo que fue al llegar a Calafate cuando fuimos a una oficina de turismo donde recuerdo a una chica muy guapa de ojos verdes y de ahí al hotel Che Lagarto que será nuestra base de operaciones para los próximos días, y el lugar donde cumpliré 27 años.
Esa noche, saldríamos de fiesta con algunas de las personas que estaban alojadas en el hostel hasta las 6:00. Recuerdo pasarlo bien y recuerdo que la marca de los urinarios era Iberia 🙂

















