El día 2 fue día de vuelta. Nos levantamos en Livorno con el cansancio feliz de los días largos, desayunamos sin prisa y salimos a encajar las piezas logísticas de siempre — autobús, tren, tranvía, avión — que cuando viajas con un bebé de pocos meses se parecen menos a una odisea que a una checklist medio coreografiada.
De Livorno a Santa Maria Novella
Bajamos a la parada de la Piazza Magenta, cargando, y nos metimos en el autobús que nos dejaba en Firenze Santa Maria Novella. Un par de horas entre salir de casa y pisar la estación de Florencia, con Julen dormido casi todo el trayecto. Florencia a media mañana, fuera de temporada, con el típico ruido de rueditas de maletas y gente buscando su andén.
Tranvía al aeropuerto
De Santa Maria Novella al aeropuerto cogimos el tranvía T2, que hace el trayecto hasta Peretola en unos veinte minutos. Bajamos en la terminal, y nos sentamos a matar la hora previa al embarque.
Café y sillones
El aeropuerto de Florencia — el pequeño Amerigo Vespucci — tiene menos pinta de aeropuerto y más de estación regional ampliada. Nos tomamos un café en unos sillones que quedaban a la vuelta, de esos bajos, y ahí — cómo no — se derramó parte de uno de los cafés. Nada serio, una esquina del sillón con una mancha oscura, un poquito de frotar y listo.
Segundo vuelo de Julen
Embarcamos en el Ryanair de vuelta y, para quien lleve la cuenta, este era técnicamente el segundo país de Julen. El primero, strictu sensu, fue aquel salto corto en que lo subimos una mañana a Hendaya con Nagore, más un paseo por Francia que un viaje; y el primero propiamente dicho, el que viajó como pasajero de verdad — billete, equipaje, asiento, todo — fue este. Aguantó el despegue sin chistar, durmió media hora larga y no lloró ni una vez. En algún momento, nos miramos con esa cara de «ya está, ya sabemos que se puede volar con él» que abre un mapa entero.
Aterrizamos en casa poco después, con la mochila a medio deshacer y los regalitos de Lucca Comics — la manta de Tokio, una bolsa y cuatro folletos — todavía por colocar. Fin de viaje. Primer viaje de verdad con el pequeño. Maravilloso.



















